Comunicación & Post - Estructuralismo



Su origen en los años previos de las revueltas estudiantiles de mayo de 1968 y se caracteriza, en términos generales por su contraposición al Estructuralismo de Ferdinand de Saussure, en particular a su estudio sobre el lenguaje. Para los postestructuralistas la lengua no admite un estudio diacrónico y sincrónico como afirmaba el enfoque saussureano, y tan solo puede ser estudiada en un determinado momento de histórico, es decir en su sincrónica.

 

Entre los principales exponentes de este movimiento en Francia de encuentran Jacques Lacan, quien desde el psicoanálisis radicaliza la lógica del significante a partir del deslizamiento permanente que el significado realiza sobre el significante; Jacques Derrida , que desde la deconstrucción radical señala que ninguna estructura de significación puede encontrar en sí misma el principio de su propio cierre; y Roland Barthes que va a afirmar desde la semiótica la pluralidad de los textos.

 

La preocupación Post-Estructuralista es por la función del sujeto en la significación. La semiología estructuralista había tratado básicamente al sujeto como un portador de estructuras. Mayo del 68 provocó la eclosión de la semiótica post-estructuralista la cuál cuestiona la arbitrariedad del signo saussureano retomando las investigaciones de Emile Benveniste: el sujeto aprende desde muy temprano la conexión entre significante y significado. De esta manera, prácticamente jamás experimentan una separación entre ambos. Para Benveniste, el vínculo entre significante y significado es necesario y no arbitrario.

 

Cuál es, pues, la "realidad" a la que se refiere yo o tu? Tan sólo una "realidad de discurso", que es cosa muy singular. Yo no puede ser definido más que en términos de "locución", no en términos de objetos, como lo es un signo normal. Yo significa "la persona que enuncia la presente instancia de discurso que contiene yo". Instancia única por definición y válida nada más en su unicidad... Fuera de esta clase,, pero en el mismo plano y asociados a la misma referencia, hallamos los adverbios aquí y ahora. Saldrá a relucir su relación con yo definiéndolos: aquí y ahora delimitan la instancia espacial y temporal coextensiva y contemporánea de la presente instancia de discurso que contiene yo. Esta serie no se imita a aqui y ahora, sin embargo; crece merced a gran número de términos simples o complejos procedentes de la misma relación: hoy, ayer, mañana, etc. (Beneviste, E. 1966, p. 4).

 

 

 Sin embargo, hay una relación arbitraria en el proceso de significación: aquella que se da entre el signo completo ( s/S) y el objeto real. La relación entre el sujeto y el sistema significante es compleja. El usuario del lenguaje está totalmente separado del sistema de signos ya que lo que este sistema le permite expresar está lejos de ser lo que la persona siente en realidad. Esto es fundamental en la investigación de Jacques Lacan para quien el sujeto está separado de su medio de representación pero al mismo tiempo es constituido como sujeto por ese medio de representación. Se invierte así el esquema saussureano:

En lugar de un significado puro, Lacan presenta un concepto mental que es por completo el resultado de una mediación ya existente. Lacan considera que el sujeto está dominado por el significante (por eso invierte el esquema saussereano). El funcionamiento es progresivo: ss s ss s.

 

No sólo es el ingreso del ser humano al lenguaje sino también el ingreso en la materia misma de subjetividad (estar enredado en la red infinita de la significación). No hay desplazamiento vertical de significante a significado. El desplazamiento ocurre en sentido horizontal. Lacan considera que hay ciertos significantes claves que sellan cierto tipo de significado para los que participan en el uso de los signos.

 

Jacques Derrida relee los apuntes de Saussure previos al dictado del Curso de Lingüística General. Rechaza los trabajos de Lévi Strauss y al Estructuralismo. Considera que los grandes filósofos de occidente han cometido el error de considerar que lengua y escritura son dos sistemas de signos distintos; la única razón de ser del segundo es representar al primero. Afirma que sí realmente Saussure creyera en el principio de la diferencia, proclamaría que tanto el habla como la escritura son sistemas de diferencias.

  

Este es entonces el momento en el que el lenguaje invade el campo en que, en ausencia de centro o de origen, todo se convierte en discurso (...) es decir, un sistema en el que el significado central, originario o trascendental no está nunca absolutamente presente fuera de un sistema de diferencias. La ausencia de significado trascendenal extiende hasta el infinito el campo y el juego de la significación (Derrida, J., 1989, p. 385).

 

Opone a la idea de “significado trascendental” el cual considera los significados como estables, definitivos y mundanos, la noción de Differance. Esta palabra suena igual que la diferencia de Saussure pero agrega que el valor de un signo no está presente inmediatamente. Su valor difiere hasta que el próximo signo del sintagma lo modifique. Hay una construcción retroactiva y referencial del sentido (y aunque ésta última no se reconozca no quiere decir que no exista).

 

Por su parte Roland Barthes afirma en su libro S/Z (1970) que el texto "es toda la literatura". Para los estructuralistas un texto es una sucesión coherente de oraciones y sus rasgos meramente lingüísticos, sin importancia del lector y el momento de su significación.

 

Barthes propondrá entonces un concepto magistralmente original: el texto plural. Todo texto es plural y tiene, por tanto, que ser interpretado en su totalidad, sin fragmentaciones, más allá de su morfología específica (número de sus páginas, lenguajes, sistema de significación determinado, etc.). El texto plural es un campo de producción ilimitado. En dicho campo la  connotación y polisemia, facilitan ir más allá de los rígidos límites del estructuralismo.

 

El Texto es plural. Esto no solamente quiere decir que tiene varios sentidos, sino que realiza el plural mismo del sentido: un plural irreductible (y no solamente aceptable). El Texto no es coexistencia de sentidos, sin paso, sin travesía: no puede, pues, depender de una interpretación. incluso liberal, sino de una explosión, de una diseminación. El plural del Texto se apega. en efecto, no a la ambigüedad de sus contenidos. sino a lo que podríamos llamar la pluralidad estereográfica de los significantes que lo tejen (...) Lo intertextual en que está comprendido todo texto, dado que él mismo es el entre-texto de otro texto, no puede confundirse con un origen de texto: buscar las «fuentes, las «influencias» de una obra, es satisfacer el mito de la filiación; las citas con las que se construye el texto son anónimas, ilocalizables, y, sin embargo, ya leídas: son citas sin comillas (Barthes, 1974. p. 71 - 81).

 

 

De este modo el Post Estructuralismo cambia de lugar a la significación, ya que esta se convierte en un sistema poderoso en el cual el conocimiento humano está totalmente involucrado.

 

Referencias:

Barthes, R. (1974) ¿Por dónde empezar? Barcelona: Tusquets.

Beneviste, E. (1966). Problemas del lenguaje. París: Gallimard.

Derrida, J. (1989). La escritura y la diferencia. Buenos Aires: Del hombre.

Lacan, J. (1989). El Seminario de Jacques Lacan. Libro XX: Aun. Buenos Aires: Paidós. 


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