Comunicación y Autopoiesis - Niklas Luhmann



El conjunto de la obra del profesor alemán Niklas Luhmann (1927- 1998) se integra en una superteoría que aspira a la universalidad y reclama su aplicabilidad a todo fenómeno social.

 

Esta aspiración no implica la exclusión o el rechazo a las interpretaciones propias  de otros campos de conocimiento. Antes bien, su edificio teórico se ha construido en un fértil y constante diálogo interdisciplinario con conceptualizaciones propias de la filosofía, la sociología, la teología, la biología, la lógica, la cibernética, la matemática, el derecho, etc.

 

Presentar brevemente un obra monumental (40 libros, complementados con artículos, conferencias, y análisis sobre su obra) y por demás interesante, implica a la vez un riesgo y un desafío. Por eso hemos decidido recorrerlo a partir de la realización de una síntesis de algunos de los conceptos clave de su obra, con algunas de las referencias teóricas que denota la misma, tomando como eje a la comunicación: concepto central de su construcción teórica. 

 

Autopoiesis

 

La Teoría de la Autopoiesis, de  los biólogos chilenos Humberto Maturana y Francisco Varela, establece que: "un sistema es autopoiético cuando puede crear su propia estructura y los elementos de que se compone" (Maturana y Varela, 1994). 

 

Sobre este concepto, en el libro Máquinas y Seres Vivos (1973), los autores agregan que: 

 

Un sistema autopoiético es definido como una unidad por su organización autopoiética. Para que esta organización se materialice en un sistema físico, se requieren componentes definidos por su papel en la autopoiesis y descriptibles solamente en relación con ella. [...] Por consiguiente, una organización autopoiética constituye un dominio cerrado de relaciones especificadas solamente con respecto a la organización autopoiética que ellas componen, determinando así un espacio donde puede materializarse esta organización como sistema concreto, espacio cuyas dimensiones son las relaciones d producción de los componentes que lo constituyen (Maturana, 1998, p. 79 ).

 

 Lo decisivo radica en considerar a la autonomía como la expresión de un tipo de proceso donde las partes se especifican mutuamente y se fijan entre sí. La configuración es determinante lo cuál sugiere un proceso de autocreación.

    

Autorreferencialidad

 

La Autorreferencia es una cualidad humana de reflexividad. Aquello que debería quedar separado se entrecruza de manera que dos planos se confunden en uno sólo y a pesar de todo siguen siendo diferenciales. Nuestras descripciones son capaces de autodescripciones. El propio sistema nervioso es autoreflexivo: no hay efecto del sistema – capacidad de movimiento, secreciones internas – que no tenga un efecto directo sobre una superficie sensorial. En todos los casos se trata de la percepción de la percepción de una percepción. No podemos salir de un dominio cognoscitivo ni mucho menos retrotraernos a sus orígenes. Nuestro comportamiento forma parte de un proceso circular autónomo y autoreferencial.

 

Desde la reflexividad podemos ver que, tanto en la participación como en la interpretación, el objeto y el sujeto están inseparablemente unidos entre sí, en una lógica de Observador - Observante que permite superar la superstición de la separación Sujeto-Objeto, el observador, el ambiente y el organismo observado forman ahora un solo e idéntico proceso operacional - experiencial - perceptual en el ser del ser observador. El mundo es así de plástico: ni subjetivo ni objetivo, ni unitario ni separable, ni dual e inseparable. Vivimos en una aparente e interminable metamorfosis de interpretaciones que se suceden.

 

Respecto de la Autorreferencialidad Luhmann señala que:

 

El concepto de autorreferencia designa la unidad constitutiva del sistema consigo mismo: unidad de elementos, de procesos, de sistema. «Consigo mismo» quiere decir independiente del ángulo de observación de otros. El concepto no sólo define, sino que también incluye la afirmación de un estado de cosas, ya que sostiene que la unidad sólo puede llevarse a cabo mediante una operación relacionante. En consecuencia, la unidad tiene que efectuarse, y no está dada de antemano como individuo, como sustancia o como idea de la propia operación (Luhmann, 1998). 

 

 Desde esta perspectiva la diferencia y la unidad indisoluble entre sistema y entorno constituyen, a un tiempo, la clave para la comprensión de los Sistemas dado que los mismos se encuentran estructuralmente relacionados con su entorno, sin el que serían incapaces de existir ni de generar Autorreferencia.

 

Sociedad

 

Para Luhmann, la sociedad es un sistema autorreferente y autopoiético que se compone de comunicaciones.  Así se aparta del estructural-funcionalismo clásico de la Escuela Sociológica conocida como "Funcionalismo" fundada por Talcott Parsons (1902-1979) y continuada por su discipulo Robert Merton. Desde su punto de vista el funcionalismo debe ser radicalizado, entendiendo el término función en su sentido lógico - matemático y superando su subordinación al análisis causal, considerado al funcionalismo como un funcional-estructuralismo en el que se privilegia lo dinámico de la función por sobre la rigidez de la estructura. Señala también la necesidad de reemplazar la Teoría de la Acción por una Teoría de la Comunicación como fundante de lo social, una profunda relectura del tema del conflicto, el riesgo, la inclusión, la entropía y la superación de las viejas metáforas biologístas integrando conceptos provenientes del constructivismo y la cibernética tales como: la complejidad, el observador observante y los sistemas autorreferentes  y autopoiéticos. La sociedad es un orden emergente que no puede verse afectado por nada que esté fuera de él. Emergencia entendida como por encima de todo, autonomía. Cada sistema social tiene un código propio con el que filtra, procesa y construye comunicación.

 

Una sociedad avanzada será siempre una sociedad altamente diferenciada en la que existen esos diferentes ámbitos de Comunicación que son los diferentes subsistemas sociales. Uno de los temas más decisivos y polémicos de su teoría es la relación entre los seres humanos (sistemas psíquicos o personales) y la sociedad o sistemas sociales. Para Luhmann, la sociedad no está compuesta de seres humanos sino de comunicaciones. Los seres humanos – que tienen su propia forma de operación autopoiética -  son el entorno de la sociedad y no componentes de la misma. De esta manera, la relación hombres – sociedad es una relación de interpenetración y observación que alcanza niveles de extrema complejidad.

 

La  concepción  luhmanniana del ser humano se aleja así de las concepciones clásicas que ven en el hombre un componente de la sociedad totalmente integrado en ella. La sociedad compuesta de comunicaciones, se diferencia internamente en diferentes subsistemas sociales autorreferentes y autopoiéticos los cuales especializan sus propios ámbitos de comunicación. La teoría social Luhmann está cimentada sobre el fundamento de que la sociedad es pura comunicación. Para sostenerlo, debió ajustar toda la teoría social a dicho presupuesto.

 

Comunicación

 

Para Talcott Parsons el elemento fundante de todo lo social se encuentra dado por la acción social. Luhmann considera que la Teoría de la Acción se ha vuelto obsoleta y que es necesario reemplazarla por una Teoría de la Comunicación para avanzar sobre la elaboración sobre conceptualizaciones actuales sobre la sociedad en que vivimos.

 

Desde esta perspectiva, todo lo que es Comunicación es Sociedad: la teoría social de Luhmann está cimentada sobre el fundamento de que la sociedad es pura comunicación. La sociedad es una red inmensa de comunicación, una red universal y por lo tanto autocontenida, emergente y autónoma, por lo que no puede verse afectada por nada externo a ella, existe previamente a que el individuo o los grupos humanos opten por introducir  en la misma comunicación (valores, sentimientos, discriminaciones).

 

La comunicación no tiende necesariamente al consenso. Llama a ser concebida como un proceso de selecciones cuyo análisis debe partir de la improbabilidad de los obstáculos que la misma comunicación debe sortear antes de producirse con éxito.

 

Dicha selección, entonces, si está correctamente estructurada, contribuye a reducir eficazmente la complejidad.  La comunicación es improbable y para llegar a tener lugar, debe superar esa improbabilidad. No ocurre por mero azar, sino que es un logro evolutivo. Solo se lleva a efecto allí donde la autoobservación permite distinguir entre que se observa: información, y como se observa: acto de participar en la comunicación.

 

La Comunicación se presupone a sí misma para poner en marcha su propia operación en el tiempo (ya que toda operación subsiguiente se basa en el momento contiguo anterior). Para orientarse en su desarrollo, recurre a un  entrecruzamiento muy complejo de enlaces binarios que se dan entre la autorreferencia y el código. La parte decisiva del desarrollo de la forma lo constituye el tiempo que la coacciona a la perfección o al malogramiento.

 

Mass Media

 

En su análisis Luhmann prescinde de la parte tecnológica de los medios para concentrarse en la configuración del sentido. La función de los Medios de Masas, consiste por sobretodo en la dirección de la autoobservación del sistema de la sociedad.

 

Se trata de una observación universal antes que la observación específica de un objeto. Una observación que produce sus propias condiciones de posibilidad y por lo tanto es Autopoiética.

 

Los Medios de Masas llenan esa necesidad de Comunicación que no es cognitiva ni normativa: se encuentra fuera de su competencia tanto la difusión de conocimiento, su socialización, como la educación orientada a producir conformidad con las normas.

 

Su realidad es la de la Observación de Segundo Orden: sustituyen las tareas de conocimiento que en otras formaciones sociales estaban reservadas a sitios de observación privilegiados (sabios, sacerdotes, nobles, el Estado). La sociedad deja en manos de los Mass Media su observación: observación en el modo de observación de su observación.

 

Su función no se encuentra ubicada en la producción sino en la representación de lo público: entorno interno de la sociedad de todos los sistemas sociales (p/ej: El “mercado”: entorno interno de lo económico de las empresas e interacciones de la economía; la “opinión pública”: entorno interno político de las organizaciones e interacciones políticas.)

 

Los medios aumentan la capacidad de estimulación de la sociedad y con ello su capacidad de procesar información, en un proceso autopoiético de reproducción de comunicación como resultado de la comunicación, que como para toda Autopoiesis, no persigue ningún objetivo último, ningún fin.

 

Paradojas

 

La obra de Niklas Luhmann nos coloca permanentemente frente a paradojas, contradicciones, conflictos y oposiciones complementarias que resultan clave para facilitar el abordaje que la misma plantea.

 

La comunicación, con-texto de todos los lenguajes, estéticas, gramáticas y poéticas, nos invita a asumir la re-unión, abrazo, danza permanente entre la comprensión y el malentendido sin perder de vista que las paradojas, contradicciones y conflictos de la Comunicación se resuelven mas allá y más acá de la Comunicación.

 

Referencias:

 

Luhmann, N. (2000). La realidad de los Medios de Masas. Barcelona: Antrophos.

 

Luhmann, N. (1998). Complejidad y Modernidad. De la Unidad a la Diferencia. Madrid: Trotta. 

 

Maturana, H. y Varela, F. (1994). El árbol del conocimiento. Santiago de Chile: Universitaria.

 

Maturana, H. y Varela, F. (1998). De máquinas y seres vivos. Santiago de Chile: Universitaria.

 

Ruiz Balza, A. y Aphal, K. (2003). Comunicación y Autopoiesis. Documentos Comunicólogos Nro. 2. Buenos Aires: Comunicólogos.

 

Varela, F. (1989). El círculo creativo. Esbozo historico-natural de la reflexividad, EN: “La realidad Inventada”. Buenos Aires: Gedisa. 


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