Comunicación & Aldea Global


Lo “global” hace su entrada en la representación del mundo por intermedio de la comunicación electrónica. Dos obras, ambas publicadas en 1969, consagran la noción: War and Peace in the Global Village, de Marshall McLuhan (en colaboración con Quentin Fiore), y Between Two Ages, America´s Role en the Technetronic Era, de Zbigniew Brzezinski.

 

Desde el punto de vista estrictamente comunicacional conviene detenernos brevemente en el enfoque del siempre provocador Marshall McLuhan. Su  aproximación a todo tema partía de negarse a tener un punto de vista fijo. Para él, la comprensión requiere siempre un abordaje multidimensional. El efecto más extenso de los medios es el de crear entornos completamente nuevos para la sociedad. I. A. Richards, quien fue pionero de la crítica literaria centrada en el sentido de las palabras de acuerdo a cómo se utilizan, deploraba la “superstición del significado correcto”, la creencia en que las palabras tienen un sentido fijo e independiente  del uso, e ilustraba el poder de las palabras para controlar el pensamiento.

 

McLuhan adoptó esta idea y la expresó en sus escritos: “Todos los medios son metáforas activas por su poder de traducir la experiencia en formas nuevas. La palabra hablada fue la primera tecnología mediante la que el ser humano fue capaz de tomar distancia de su entorno a fin de captarlo de un modo nuevo”. También desarrollo otra idea de Richards: “feedforward” y la adaptó como método para comprender a la cultura popular y los medios.

 

McLuhan y sus Conceptos Centrales:

 

“El medio es el mensaje”: Para McLuhan, cualquiera sea la tecnología, todo medio es una extensión de nuestro cuerpo, mente o ser. Con esa frase nos obliga a evaluar lo que entendemos tanto por “medio” como por “mensaje”. Considera que si definimos “mensaje” nada más que como “contenido” o “información”, dejamos de lado una de las características más importantes de los medios: su poder para modificar el curso y el funcionamiento de las relaciones y actividades humanas. Un medio “contiene” a otro ( y éste puede a su vez contener a otro, y así sucesivamente). El telégrafo, por ejemplo, contiene palabra impresa, que contiene escritura, que contiene discurso. De este modo, el medio contenido se convierte en el mensaje del medio continente. Hay excepciones a este funcionamiento en pares de los medios:

 

1- El discurso: es el contenido de la escritura, pero ¿Cuál es el contenido del discurso?. McLuhan sostiene que el discurso contiene pensamiento, y aquí termina la cadena de medios. El pensamiento es no verbal y proceso puro.

 

2- La luz eléctrica: la luz artificial permite actividades que no podrían llevarse a cabo en la oscuridad. Podría decirse que estas actividades son el “contenido de la luz”, pero la luz misma no contiene otro medio.

 

Los medios son poderosos agentes de cambio que afecta la manera en que experimentamos el mundo, interactuamos los unos con los otros y utilizamos los sentidos físicos – los mismos sentidos que los medios extienden. “Información” es todo lo que está en formación, es decir, definido por su relación con otra cosa. En consecuencia, el medio no es sólo el mensaje, también es la metáfora.

 

“La Aldea Global”: Sus atributos no son precisamente la uniformidad y la tranquilidad sino que, por el contrario, es una fuente de conflictos y divisiones mucho mayor que cualquier nacionalismo. La aldea no es fisión sino fusión. Los críticos contemporáneos de McLuhan consideran errónea su visión por considerar que en lugar de mejorar las interacciones de quienes lo habitan, señalan que el surgimiento de “la civilización de la tecnología global y popular” ha producido exactamente lo contrario.

 

Más tarde, La “revolución de las comunicaciones”, eslogan que nace al otro lado del Atlántico, se encarga de socavar las últimas utopías de revolución política. La idea del “final de las ideologías”, muy estimada por Daniel Bell, encuentra así un relevo en las representaciones colectivas. El “pueblo global” empieza entonces su carrera en lo imaginario del “todo – planetario”, y a partir de allí la noción acompañará cada gran apocalipsis mundial, cada “mundovisión”.

 

La guerra del Golfo lo confirmó, aunque, en realidad, la información fue controlada por los expertos militares. Sin embargo el “pensamiento único” no la tiene tan fácil. Lo atestiguan los estudios antropológicos sobre las culturas transnacionales y las identidades en lucha con los flujos de la modernidad global que, tanto en Asia como en América Latina, reflexionan sobre los complejos procesos de apropiación y reapropiación, de resistencias y mimetismos. También la multiplicación de las formas de comunicación, puestas en marcha por las organizaciones no gubernamentales o por otras asociaciones de  la sociedad civil, constituye otra realidad inédita del proceso de mundialización.

 

Autores / Referencia: Marshall McLuhan - Armand Mattelart - Michèle Mattelart.


© 2003-2017 Comunicologos.com. Todos los derechos reservados.