Modelo Matemático de la Información


La Teoría Matemática de la Información es básicamente una teoría sobre la transmisión óptima de los mensajes. La transferencia de información se efectúa de la fuente al destinatario, mientras que la transferencia de la energía vectora se lleva a cabo del transmisor al receptor. Este esquema analítico – en distintas versiones y con ligeras variaciones terminológicas – constituye una presencia constante en los estudios comunicativos, probablemente ayudado por su aplicabilidad a fenómenos muy heterogéneos. En efecto, todo proceso comunicativo se desarrolla según el esquema aquí reproducido tanto si:

 

a) Se produce entre dos máquinas (por ejemplo la comunicación que tiene lugar en los aparatos llamados homeostáticos, que aseguran que una determinada temperatura no supere el límite establecido, disponiendo oportunas correcciones de la situación térmica en la fuente apenas reciben un mensaje convenientemente codificado);

 

b) Se produce entre dos seres humanos;

 

c) Se produce entre una máquina y un ser humano (el caso típico del nivel de gasolina en el depósito de un coche, comunicado mediante un flotador y señales eléctricas en el salpicadero del coche, en el que aparece un mensaje dirigido al conductor).

 

La funcionalidad de dicho modelo comunicativo no sólo ha consistido evidentemente en su amplia aplicabilidad: se ha focalizado en el hecho de que permitía descubrir los actores de interferencia de la transmisión de información, es decir, el problema del ruido (debido a una pérdida de señal o a una información parasitaria que se produce en el canal). Se trataba de un punto importante, ya que la finalidad operativa principal de la teoría informacional de la comunicación era justamente la de hacer pasar a través del canal la máxima información con las mínimas interferencias y la máxima economía de tiempo y energía.

 

El código por el que se interesa la teoría de la información – y que hace posible la transmisión de información – sirve para reducir la equiprobabilidad inicial en la fuente, estableciendo un sistema de recurrencias. Es un sistema puramente sintáctico, un sistema organizador que no contempla en su propia pertinencia el problema del significado del mensaje, es decir, la dimensión más específicamente comunicativa.  La información – como medida estadística de la equiprobabilidad de los hechos en la fuente, como entidad mensurable en términos puramente cuantitativos – no se confunde con el significado, es decir, con el valor atribuido en base a un código que hace corresponder a los elementos informativos otras entidades (correlacionadas por convención), que de hecho no son transmitidas.

 

Lo que limita a la teoría de la información de todas formas no es sólo la diversa acepción del concepto de código (sintaxis interna de la secuencia de señales frente a correlación entre elementos de sistemas distintos), sino sobre todo la evacuación sistemática de la dimensión relativa a la significación.

 

Autores/Referencias:  Claude Elwood Shannon Warren Weaver.


© 2003-2016 Comunicologos.com. Todos los derechos reservados.