Comunicación & Sociedad Informacional



Desde los comienzos de la primera Revolución Industrial, cada salto en la Evolución Científico-Tecnológica, ha sido acompañado por la promesa de una sociedad más solidaria, transparente, libre, igualitaria y próspera: “hilo eléctrico de la concordia que rodeará el globo y estrechará el mundo” (Víctor Hugo 1849);  “Film Mágico, mensajero de la educación universal, que acercará a los pueblos del mundo” (Jack London, en las vísperas de la 1era Guerra Mundial)”; “la planetización de la noosfera” punto omega de la unificación del género humano (el padre Teilhard de Chardin al llegar la 2da Guerra Mundial).

 

La noción de Sociedad de la Información no es una innovación de los últimos años sino que podemos dar con la misma por lo menos oficialmente desde su aparición, por ejemplo, en documentos de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) desde 1975.

 

Ya en 1978, el gobierno del presidente francés Giscard d´Estaing solicitó un informe (que fuera conocido como el Informe Nora-Minc) sobre el grado de informatización de la Sociedad: el grado en qué las tecnologías informáticas se habían entrelazado en la vida social. El Informe Final difundía la idea de que las nuevas tecnologías podían resolver la crisis económica y la del consenso político.

 

La tercera etapa, se inicia en 1984 cuando se plantea la desreglamentación de las redes financieras y los sistemas de telecomunicaciones a nivel global sosteniendo que esto era una cuestión fundamental para permitir  que la información  circule libremente, sobre todo en temas financieros.

 

El 21 de marzo de 1994, ante los delegados de la Conferencia Mundial de Desarrollo de las Telecomunicaciones, reunidos en Buenos Aires, el vicepresidente de los Estados Unidos, Al Gore, instó a construir y operar una infraestructura global de información.

 

En 1995 el Grupo de los Siete Países más industrializados (G-7) se reunieron en Bruselas y ratificaron la noción de “Sociedad Global de la Información” ante unos cuarenta invitados especiales del sector empresario y la destacable ausencia de representantes de la Sociedad Civil. 

 

Tres años después, en 1998, la Organización Mundial del Comercio (OMC) finalmente reconoce oficialmente la desregulación de las telecomunicaciones del sistema financiero como principio de una “nueva economía” y una “nueva Sociedad”.

 

En julio del año 2000, el G-8 ( conformado ahora por el  G-7 más Rusia) lanzan en Okinawa la Carta de la Sociedad Global de la Información que había comenzado a diseñarse en aquel encuentro de 1995.

 

A partir de entonces comienza a plantearse el abismo existente entre los países desarrollados y subdesarrollados, emergentes o no, en el tema de acceso a las nuevas tecnologías. Ese abismo se conoció como Brecha Digital y despertó enormes preocupaciones. Para afrontarlas se creó un Grupo de Expertos en el Acceso a las Nuevas Tecnologías (GEANT) ya que se sostenía que de la informatización del planeta dependía el bienestar de la humanidad.

 

En mayo de 2003, la firma Microsoft convocó a los funcionarios de mayor jerarquía a una “Government Leaders Summit” (Reunión de Líderes Gubernamentales) cuyo tema central fue “Ayudemos a los gobiernos a desarrollar su potencial”. Finalmente, en Diciembre del 2003, se organiza la primera fase de la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información (CMSI).

 

Si bien, como vemos en esta breve cronología, son muchas las definiciones que con mayor o menor grado de reduccionismo tecnológico, entusiasmo emancipador y advertencias tecnófobas y apocalípticas se superponen con respecto a la llamada Sociedad de la Informaciónresulta clave actualizar, desde un punto de vista comunicacional, la mirada respecto a la misma.

 

En primer término vale la pena puntualizar que sociedades de la información fueron todas, de la primer sociedad humana hasta hoy. Por lo tanto, decir sociedad de la información no indica nada porque todas las sociedades intercambiaron información, todas las sociedades para convertirse en tales tuvieron intercambios simbólicos.

 

Según su organización, es posible que una Sociedad de la Industria no sea Industrial en el caso en que todos sus recursos no estén ordenados en función del paradigma industrial. Una Sociedad Industrial tendrá como atributos más conocidos la producción de bienes tangibles y una organización centralizada.

 

En dicho marco, la referencia al concepto de Sociedad Informacional realizada por Manuel Castells - en una nota del Prólogo del 1er. Tomo: “La Sociedad Red”,  de su extensa y conocida obra “La Era de la Información” – probablemente sea, en nuestra humilde opinión,  la que mayor claridad aporta a la hora iniciar el recorrido por las múltiples definiciones existentes.

 

Este Autor que prefiere hablar de Sociedad Informacional, término que: 

 

Indica el atributo de una forma específica de organización social en la que la generación, el procesamiento y la transmisión de la información se convierten en las fuentes fundamentales de la productividad y el poder, debido a las nuevas condiciones tecnológicas que surgen en este período histórico (Castells, 2000).

 

De esta forma, la idea de lo informacional corresponde a una nueva forma de organización social en la que la información, su generación, procesamiento y transmisión, se ha convertido en el centro de esa forma específica de organización social descentralizada, satelizada y productora de bienes intangibles, en la que las relaciones: hombre-espacio y hombre-hombre, tienen un nuevo menú de opciones que, sin dejar de ser “personalizadas”, tienen cada vez menos parecido con un enfrentamiento “cara a cara” y más con la vertiginosa mediación de un número creciente de redes de toda especie que se intercalan y re-organizan las interacciones.

 

Este conjunto de alternativas para el intercambio de información y la producción de conocimientos que facilitan en la actualidad las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs.) y el ecosistema de Plataformas Social Media implica un nuevo desafío para la sustentabilidad de la sociedad de derecho y la democracia en nuestras comunidades. 

 

 

En este sentido, la vigilancia estratégica desde la comunicación de temas de agenda como la liberalización de las telecomunicaciones, la correcta legislación sobre la propiedad intelectual y derechos civiles sobre la privacidad, límites entre el uso civil y uso militar de algoritmos y plataformas, las políticas dirigidas a asegurar el acceso y la participación de nuestras comunidades a través de Gobierno Abiertoetc., son elementos fundamentales para la vida democrática y la construcción de ciudadanía. 

 

Referencias: 

Castells, M. (2000).  La  Era de la Información: Economía, Sociedad y Cultura, Volumen I: La Sociedad Red. Madrid: Siglo XXI Editores.

Deleuze, G. (1999). Postdata sobre las Sociedades de Control. Montevideo: Nordan.

Martín Barbero, J. (2004). Oficio de Cartógrafo. Travesías Latinoamericanas de la Comunicación en la Cultura, Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

 

Mattelart, A. (2002). Historia de la Sociedad de la Información. Buenos Aires: Paidós.


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