Comunicación y Culturalismo



Como antecedentes, los trabajos desarrollados por los integrantes del Centro de Estudios de Comunicación de Masa (CECMAS) en Francia a partir de la década del 60. Esta Escuela se desarrolla dentro del Enfoque Estructuralista de la Comunicación pero con el correr de los años se fue abriendo a otros enfoques. También influye los desarrollos dentro de la Teoría Sistémica y los conceptos aportados por la Cibernética.

 

Este enfoque tiene como característica fundamental estudiar la cultura de masas, poniendo de manifiesto los elementos antropológicos más importantes y la relación que se instaura en ella entre el consumidor y el objeto de consumo. El enfoque cultorológico no se refiere directamente a los mass media como tampoco a sus efectos sobre los destinatarios: el objeto de análisis programáticamente perseguido es la definición de la nueva forma de cultura de la sociedad contemporánea.

 

Lo que Edgar Morin propone es una fenomenología sistemática apoyada por una investigación empírica. Según explica Mauro Wolf en el libro "La investigación de la comunicación de masas" (1987), "la cultura de masas forma un sistema de cultura, constituyéndose con un conjunto de símbolos, valores, mitos e imágenes referidos tanto a la vida práctica como al imaginario colectivo" (Wolf, 1987, p. 113). Sin embargo, según Wolf, no es el único sistema cultural de las sociedades contemporáneas, sino que es la propia estructura de lo imaginario lo que permite la mediación entre estos requisitos contrarios que se suscitan entre creación artística y burocracia industrial: 

 

Esta  paradoja  es  tal,  que  uno  puede  preguntarse  cómo  es  posible  una  organización burocrático-industrial de la cultura. Esta posibilidad reside sin duda en la estructura misma de  lo imaginario.  Lo  imaginario  se estructura según  arquetipos: existen unos  modelos-patrones  del  espíritu  que  ordenan  y  clasifican  los  sueños  y  especialmente  los  sueños racionalizados que vienen a ser los temas novelescos y míticos. Reglas, convencionalismos y  géneros artísticos  imponen a las  obras culturales  su  estructura exterior, mientras  que situaciones-tipo y personajes-tipo les proporcionan su estructura interna (Morin, 1966 p. 34-35).

 

 La fórmula sustituye a la forma, un proceso directamente unido a una producción destinada a un consumo de masas que impone la búsqueda de un denominador común: de una calidad media para un espectador medio: "Sincretismo es el término más apropiado, para explicar la tendencia a homogeneizar bajo un común denominador la diversidad de los contenidos" (Morin, 1962). El imaginario social se constituye colectivamente en la relación entre lo instituido y lo instituyente: 

 

El conjunto de normas, valores, lenguaje, herramientas, procedimientos y métodos de hacer frente a las cosas y de hacer cosas, y, desde luego, el individuo mismo, tanto en general como en el tipo y la forma particulares que le da la sociedad considerada (Castoriadis, 2005).

 

 Para algunos analistas de enfoque positivista y empirista, la teoría culturológica carece de cierta sistematicidad, a pesar del hecho de desarrollar un hilo consecuente de investigación. Las reacciones que la misma generó "han reivindicado una actitud más empírica, menos vaga y generalizadora, hacia estos problemas" (Wolf, 1987, p. 118), sobre todo en el ámbito francés. 

 

 

Sin embargo su aporte desde el punto de vista de la investigación cualitativa en Ciencias Sociales en general y de las Ciencias de la Comunicación Social en particular, es de gran importancia dado que fue de los primeros que centra el análisis en los medios de masas como elemento fundamental para la sociedad industrial y su expansión como objeto de estudio, para luego evolucionar complejizando la mirada y hacer foco en la cultura de masas, en varios libros de Edgar Morin tales como , "Las Estrellas de Cine" (1964), "El Cine o el Hombre Imaginario" (1966) y "El  Espíritu del  Tiempo" (2001) puede trazarse un recorrido claro para esta evolución sobre el imaginario social de nuestro tiempo.

 

Referencias:

Castoriadis, C. (2005). Los dominios del hombre. Barcelona: Gedisa

Castoriadis, C. (1999). La institución y lo imaginario: primera aproximación, en la institución imaginaria de la sociedad, Tomo I. Barcelona: Tusquets.

Morin, E. (1964). Las estrellas de cine. Buenos Aires: Eudeba.

Morin, E. (1966). El espíritu del tiempo. Madrid: Taurus.

Morin, E. (2001). El Cine o el Hombre Imaginario. Barcelona: Paidós.

 

Wolf, M. (1987). Una investigación de la comunicación de masas. Buenos Aires: Paidós. 


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