Marketing Mix - 4P & 4C





El marketing mix es una herramienta complementaria del marketing estratégico, que integra un conjunto componentes tácticos aplicados, desde el punto de vista de la oferta, a influir sobre la demanda de los productos de una organización en el corto plazo.

El modelo original de las 4 P’s del Marketing fue creado en los 1960s por Jerome McCarthy e incluye:

 

Producto: implica a todo producto tangible o intangible que un individuo o una comercializa para satisfacer las necesidades y/o deseos de sus consumidores. Todo producto integra al menos tres niveles a) esencial: que refiere a su función específica y/o beneficio básico; b) ampliado: vinculado con su envase, etiqueta, calidad, marca, etc.; c) experiencia: todo lo que tenga que ver con sus características, marca,  diseño, variedad, calidad, embalaje, beneficios, servicios de post venta, etc.

 

Precio: refiere a la suma de dinero a pagar los clientes para obtener el producto a cambio de los beneficios que desean obtener por su adquisición. El mismo se  establece a partir de parámetros factores internos: costos directos e indirecto de fabricación, logística, marketing, márgenes estimados brutos, márgenes sobre ventas, beneficio esperado, etc., y factores externos: precios y ofertas de la competencia, percepción del precio y del valor por parte de los consumidores, etc.

 

Plaza: del inglés placement (distribución) implica a todos los componentes necesarios para que el producto esté disponible en tiempo y forma para todos sus clientes potenciales: localización geográfica, cobertura territorial, canales de venta masivos y minoristas, inventario dinámico, surtido de puntos de venta, transporte, logística, etc.

 

Promoción: tiene por característica la ampliación de la difusión e información sobre las características de los productos que comercializa una organización a través de su fuerza de ventas, el marketing directo, la publicidad, etc. Para influir en los comportamientos de compra de sus clientes potenciales. La comunicación solo en un rol muy restringido y  comprendido solo dentro de las funciones de persuasión a los públicos del producto.

 

A partir del nuevo contexto con centro en el consumidor que facilitan los Social Media y basado en el modelo original de las 4 P’s del Marketing, en 1990 Robert F. Lauterborn propuso el modelo de las 4 C’s:

 

Consumidor: la disponibilidad de información en tiempo real permite generar productos y servicios "a medida" para cada consumidor. La incorporación de la escucha activa y la respuesta inmediata que facilitan los social media es crucial para diseñar a escala humana.

 

Costo:  se trata de ir más allá del precio para tener en cuenta que los clientes buscan algo más que buen precio y también evalúan el tiempo, el esfuerzo y la atención que van a invertir para adquirir un producto.

 

Conveniencia:  se vincula con tener en cuenta que no se trata de llevar el producto a todos lados, sino a donde el cliente quiere recibirlo, por lo que diseñar un ambiente adecuado a esas necesidades para la compra de un producto, es clave para el proceso de toma de decisiones de compra contemporáneas.

 

Comunicación: en este punto la relación, la conexión, la empatía, el desarrollo de comunidades, la provisión de contenidos de calidad, etc., han puesto de relevancia  a la comunicación como el factor clave para el desarrollo del conjunto de acciones simbólicas que confluyen en el desarrollo de la experiencia única y de calidad, asociada a una marca, producto, servicio, política, procesos, etc., de una organización.

 

 

En este segundo modelo la comunicación deja su lugar complementario y restringido solo al aspecto promocional del modelo anterior, para pasar a ser uno de los elementos clave de todo proceso de mercadeo. Ya no se trata de satisfacer u crear una necesidad, los consumidores compran lo que desean, si lo que desean coincide con sus necesidades, aún las más básicas, es accesorio.


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