Arquitectura de la Información



La Arquitectura de la Información se ha vuelto una de las técnicas comunicológicas clave en el contexto de una nueva forma de organización social en la que la información, su generación, procesamiento y transmisión, ocupa el centro de la escena.

En dicha forma específica de organización social descentralizada, satelizada y productora de bienes intangibles, en la que las relaciones: hombre-espacio y hombre-hombre, tienen un nuevo menú de opciones que, sin dejar de ser “personalizadas”, tienen cada vez menos parecido con un enfrentamiento “cara a cara” y más con la vertiginosa mediación de un número creciente de redes de toda especie que se intercalan y re-organizan las interacciones, la Arquitectura de la Información encuentra su valor estratégico al facilitar múltiples articulaciones en la organización de la organización de la información.
 
El término “Arquitectura de la Información” comenzó a utilizarse mucho antes. La primera vinculación del término Arquitectura con el contexto informático se puede puntualizar en el hecho de que alrededor de 1959 la empresa IBM lo conceptualizó como “la estructura conceptual y el comportamiento funcional distinguiéndose de la organización de los flujos de datos y los controles, el diseño lógico y la implementación física” (Amdahl, Blaauw, Brooks: 1964).
 
En los 70, de la mano de Xerox Corporation se reunieron una serie de científicos especializados en Ciencias de la Información y Ciencias Naturales con la misión de crear una “arquitectura de la información”. Como consecuencia de este proyecto de Xerox surgió la primera computadora personal con interfaz gráfica de usuario.
 
Richard Wurman (arquitecto y diseñador gráfico americano que es considerado un pionero en la utilización del concepto) la definía como el arte de organizar información lo cual constituía el paso previo para hacer la información visiblemente comprensible para los usuarios. En 1976, Wurman propuso como tema central de la Convención Anual del Instituto Americano de Arquitectos, precisamente, a la Arquitectura de la Información describiéndola como la profesión emergente del siglo XXI.
 
Ya en la década de los 80 diversos autores se refieren a la Arquitectura de la Información como una herramienta para el diseño y la creación de sistemas de información.
 
Si bien es cierto que la sistematización y organización de la información constituyen la base de todo sitio web, desde nuestro punto de vista la Arquitectura de la Información debería ser una técnica que apliquemos a cualquier contenido independientemente del soporte ya que permanente estamos explorando formas de organizar los contenidos para que los usuarios o lectores encuentren la información que necesitan y les sea más sencillo acceder a ella.
 
Por ejemplo, si diseñamos una publicación (revistas, periódicos, newsletters, etc.) además de planificar los contenidos será indispensable planificar dichos contenidos ya sea desde la distribución espacial hasta la tipografía, los textos o espacios destacados, las imágenes a utilizarse, etc., para organizarlos y facilitar/organizar los accesos por parte de los lectores y navegantes en los múltiples soportes en los que la información constantemente se presenta y representa. 
 

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