Comunicación Médica


Es una obviedad decir que la humanidad entera está atravesada por procesos comunicacionales. No obstante, es pertinente indicar que algunos de ellos adquieren particular relevancia por la esfera de la vida que abarcan. Uno de estos casos es el de la Comunicación Médica, habida cuenta de su relación directa con la salud de las personas.


Los
Médicos, en el marco del ejercicio de su profesión, interactúan con un sinnúmero de actores diversos que, a grandes rasgos, podemos clasificar en cuatro grandes grupos:


Sociedad (pacientes, familiares).


Instituciones (organismos gubernamentales, industria farmacéutica, ONG’s).


Comunidad Científica (profesionales de la salud, sociedades científicas, publicaciones especializadas).


Medios de Comunicación (televisión, radio, publicaciones gráficas no especializadas, sitios web).


El impacto que tuvo sobre la Comunicación la revolución científico-tecnológica de finales del siglo XX ha multiplicado sustancialmente las interacciones que en ese plano realizan los Médicos. En el caso particular del
vínculo con el paciente y su familia, los Médicos requieren de herramientas específicas que lo ayuden a escuchar a esos pacientes más allá de la semiología física y, al mismo tiempo, le faciliten la transmisión de información y diagnósticos en situaciones cada vez más complejas.

 

La Comunicación Médica como Práctica Profesional facilita la integración de las distintas dimensiones clave que intervienen en la Gestión en la Comunicación Médica tanto al Nivel Profesional: científicos, médicos, personal sanitario, responsables de la administración, periodistas, etc.; como Institucional: hospitales, centros de investigación, instituciones públicas, etc., para la optimización del acceso por parte de la población en general a los conocimientos médicos y de la salud.

 

Actualmente, los pacientes y sus familias cuando se relacionan con médicos cuentan con un cúmulo de información cada vez más importante, obtenido a través de los medios de comunicación, información que en muchos casos suele ser errónea o, cuanto menos, ambigua. Otro tanto podría decirse del crecimiento de las interacciones con las instituciones vinculadas a la salud y con la comunidad científica. Tanto los controles sanitarios como las campañas publicitarias superan ampliamente lo existente en el siglo pasado.


La
explosión de Internet, a su vez, ha llevado a niveles prácticamente inmanejables los volúmenes de información que deben analizar quienes están inmersos en estas prácticas profesionales. Como contrapartida, el proceso de formación profesional no ha incorporado estos tópicos y poco o nada se ha modificado en las currículas universitarias en las últimas décadas como para enfrentar estas nuevas realidades.


La complejidad que asume la Comunicación Médica reside en que convive con situaciones extremas y la formación de los Médicos parece asumir que las personas portan esa capacidad comunicacional en forma innata, habida cuenta de que brilla por su ausencia en el actual esquema educativo (más allá de que alguna universidad aislada haya incorporado como asignatura “Comunicación Oral y Escrita”, sin ninguna vinculación con el tema que estamos abordando).

 

El objetivo central debería ser el de estimular el debate sobre los múltiples requerimientos a los que cada profesional debe responder para desarrollar sus habilidades comunicacionales a la par de su expertise médico.

 

Entre los Productos Tipo de esta práctica se encuentran: Manuales de Ética de la Comunicación Médica; Estrategias de Comunicación Institucional: Hospitales y Centros de investigación; Sistemas Integrados de Búsqueda y Recuperación de Documentación Médica; Programas de Comunicación y Salud Pública; Análisis del Discurso Medico; Planes de Comunicación en el Sistema Médico y Sanitario; Comunicación de Crisis; Capacitación: Medicina y Contexto Cultural; Técnicas de Comunicación no Verbal; entre otros.


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